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Es el primer club de campo de Sudamérica.
Sinónimo de polo, nació hace más de
70 años y entre sus 1800 socios se reúnen
deportistas,
estrellas de TV, políticos, banqueros
y empresarios.
Tortugas
Country Club fue fundado en 1930 por la familia de Huberto Roviralta
y hoy es uno de los más selectos del país, donde a
pesar de las caras famosas, la privacidad es una regla de oro.
A 40 km de Capital, cuenta con residentes estables, de fin de semana
y temporarios y con un centro deportivo consagrado principalmente
al polo, la equitación y el golf. En sus 200 hectáreas
-protegidas por paredes de tres metros de altura y una profunda
zanja que la circunvala- encierra una historia particular.
Antes de ser dividido en 410 lotes, el lugar era una granja y un
tambo de la familia del ex marido de Susana Giménez. Durante
los años 20, don Antonio Maura, noble español y abuelo
materno del polista, se reunía allí con sus amigos
los fines de semana para jugar al polo.
Cada vez que se disputaba un torneo, Maura alojaba a los jugadores
en unas carpas sobre el monte para evitarles el viaje a Buenos Aires,
que no era los 40 minutos de hoy por Panamericana, sino una travesía
de dos horas en tren hasta la estación de Matheu, que continuaba
en sulky. Su esposa, Sara Escalante -viuda de Jorge Newbery- fue
quien bautizó con el nombre de "Tortugas" al equipo
de su marido, por su lentitud para jugar.
Maura siempre había soñado con instalar allí
un centro deportivo y edificar casas para el uso de los socios.
Esta idea innovadora se hizo realidad en 1930, cuando se constituyó
oficialmente Tortugas Country Club. También prosperó
la población del apeadero Kilómetro 40 del Ferrocarril
Belgrano: el inicio de lo que hoy es Tortuguitas fue el pequeño
almacén de doña Rosa, que servía para aprovisionar
a los visitantes.
Cuando los comercios fueron suficientes como para considerarlo
un pueblo, se pensó en denominarlo igual que el country.
Cuenta Inés Maura, la hija del fundador y madre de Huberto
Roviralta: "A varios kilómetros, también sobre
la línea ferroviaria, había otra localidad con este
nombre. Por suerte alguien se iluminó y lo bautizó
simplemente `Tortuguitas´".
Hoy en día las casas del country cuestan entre 500 mil y
3 millones de dólares, mientras que surgieron varios clubes
similares en la localidad. Inés Maura mantiene su chacra
de 10 hectáreas y varias propiedades -incluidas dos de las
ocho canchas de polo- que hoy representan la historia del emprendimiento.
En este momento Tortugas cuenta con su propio centro comercial,
su capilla, su sistema de seguridad y vigilancia, sus servicios
de mantenimiento y hasta su propia red de televisión satelital.
Fue creciendo mediante la incorporación de tierras linderas,
lo que le permitió llevar las 70 hectáreas originales
a las 202 actuales. Alrededor del club house -"una especie
de monasterio, de estilo colonial californiano", según
palabras de Maura- y del sector de las calles circulares, las más
antiguas, fue desarrollándose el resto de la estructura.
En
las primeras casas se compartía el estilo español
de paredes blancas, rejas y arcos y los miradores sobre los techos
de tejas. Las veletas reflejaban las preferencias deportivas de
sus propietarios. Así, se mezclaban caballos y jugadores
de polo con carruajes y golfistas forjados en hierro. Pocas casas
pertenecen ya a sus primitivos propietarios, aunque las líneas
principales se siguen manteniendo a través de los años.
Las viviendas más nuevas adoptaron el estilo inglés,
que convive con las mansiones hispanas.
Los habitantes
Entre los 1800 socios se encuentra a Graciela Borges, quien pasa
los fines de semana en el club, así como el ex ministro de
Economía Álvaro Alsogaray. Huberto Roviralta tiene
una casa en la chacra de su madre. Susana Giménez desde su
ruptura con éste casi no visita el club, aunque sí
conserva la propiedad que luego compró y que decoró
Juan Ricci. Benito Fernández, el diseñador de modas,
hace cuatro años que vive en el country.
Aquí residen varios expertos en el arte de taquear: los
polistas Gonzalo Tanoira -uno de los más vistosos estilistas
del polo argentino de todos los tiempos- y Francisco Dorignac -el
actual presidente del club- tuvieron 10 de handicap y pertenecen
al grupo de las familias fundadoras, lo mismo que Juan José
Alberdi (ex 9 de handicap) y actual marido de María Amuchástegui.
Otro destacado es Gonzalo Pieres, quien alquila un chalet desde
hace años.
El country ha tenido varios visitantes ilustres: el príncipe
Felipe, duque de Edimburgo, quien jugó varios partidos de
polo en las canchas del club y es socio honorario de la entidad,
el presidente español José María Aznar, Cristina
Onassis -quien falleció en el club- y varios presidentes
de la Nación.
Polo y equitación

Muchos socios de Tortugas son "gente a caballo". El country
posee cinco canchas de polo propias, más las que fueran propiedad
del fundador y otros tres campos de juego. Su equipo ha intervenido
y triunfado en las más importantes competencias nacionales
e internacionales de este deporte. En 1988 fue el el primer team
argentino que actuó en Inglaterra tras la guerra de Malvinas.
Hoy en día Tortugas es considerado como uno de los mejores
countries del mundo por su infraestructura. Tiene su propio certamen
abierto, la copa Emilio Anchorena, uno de los principales de la
temporada de alto handicap. Cuenta con casi cien socios jugadores
que, a su vez, movilizan un plantel de alrededor de 300 caballos,
para los que se dispone de una adecuada cantidad de boxes.
Muchos jugadores prestigiosos pasaron por aquí: Roberto
Cavanagh -múltiple campeón argentino, panamericano,
olímpico, de las Américas y mundial-, Marcelo y Gastón
Dorignac, Jorge, Carlos y José María Torres Zavaleta.
Unos meses antes del Abierto de Palermo es difícil conseguir
una casa para alquilar, dentro o fuera del club, sea cual fuere
el precio. Mientras los jugadores entrenan, políticos, banqueros,
empresarios y embajadores que viven en el club o van de visita hacen
"lobby".

Para practicar equitación, el club tiene dos pistas de césped
y otras tantas de arena, instalaciones para trabajar a la cuerda
y el picadero cubierto más grande de América del Sur.
El Derby, que se realiza dentro del country, es considerado una
de las pruebas más importantes del calendario hípico
nacional. Entre los asociados hay cinco jinetes de primera categoría.
Dos han sido campeones nacionales de salto: Isabel Torres Zavaleta
de Mercado y Luis Scalella. Además, el club organiza desde
1992 el Gran Premio de Tortugas.
Otros deportes

El golf fue otra de las pasiones de Don Antonio Maura, quien diseñó
personalmente la primitiva cancha. El field de hoy es sumamente
variado y dispone de una ondulación permanente, bancas en
abundancia y magníficos "roughs" y "fairways".
La cancha y su forestación fueron retocadas en 1986 por el
ingeniero Carlos Thays. Constituyó el escenario de varios
certámenes nacionales e internacionales.
Por su fisonomía y sus exigencias, Carlos Almaraz, uno de
los profesionales que pasaron por Tortugas e inició la escuela
de golf, la considera "realmente difícil, porque sus
fairways angostos castigan al jugador que desvía la pelota".

Tortugas cuenta con alrededor de 450 y 500 jugadores con handicap
registrado en la Asociación Argentina de Golf (AAG). Tuvo
entre sus socios profesionales a Carlos Corradini y Eduardo Maglione
-quien fue campeón argentino y sudamericano- y a varios ganadores
de torneos nacionales de aficionados. Asimismo, dispone de una cancha
de nueve hoyos para la práctica de los menores, considerada
una de las mejores de Sudamérica.
Casi todos los socios juegan al tenis. Uno de ellos, Eduardo Soriano,
fue siete años campeón nacional y actuó en
Wimbledon y Roland Garros en varias oportunidades. Hay numerosas
canchas para practicarlo -14 de polvo de ladrillo y cuatro de cemento-
y una escuela de tenis.

También hay lugar para el paddle, el squash, con tres canchas
en un edificio propio, equipado inclusive con un bar, y la pelota
paleta, la variante argentina del tradicional juego vasco. El fútbol
llegó a Tortugas no hace mucho y ya cuenta con muchos aficionados,
que intervienen en el certamen de Intercountries. Además
se juega hockey sobre césped y hay un gimnasio para todo
tipo de entrenamiento.
La vida cotidiana
El
club "vive" todos los días del año. Se anima
-ya sea por las actividades deportivas o por las reuniones sociales
de los residentes- casi desde el amanecer hasta bien entrada la
noche. Sin embargo, esto no impide que los días transcurran
con ritmo de pueblo. Con un surtidor propio, carnicería y
bicicletería dentro del predio, los vecinos siguen fieles
al Almacén de Domingo, el primer delivery de la Argentina
y toda una institución en Tortugas.
El club house, además de ser el punto de encuentro gracias
al bar estilo inglés, es el lugar para las reuniones de los
socios. Muchas fiestas de casamiento se han celebrado allí.
La misa dominical en la capilla y el padre Tomás Llorente
Martínez son parte indisoluble de la vida en el club. En
ella fueron consagrados varias bodas y bautismos. El diseño
del edificio fue obra del fundador, inspirado en la ermita de Covadonga,
en España.
El padre consiguió -con donaciones de los
socios- construir en Alberti, el pueblo que linda con el country,
un asilo de ancianos, un colegio con huerta -que reemplazó
a las carrocerías de antiguos tranvías que hacían
las veces de aula-, la iglesia parroquial consagrada a Santa Rosa
de Lima, una panadería, el gimnasio y un club.
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