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El
calor del verano quedó atrás, pero dejó su rastro: dañó mucho a las plantas,
los árboles y sus hojas; las flores y los frutos están débiles; los follajes
verdes están amarillos, descoloridos, sin fuerza; la tierra, seca, apelmazada,
y las plantas, comidas, infectadas con plagas e insectos. Es el momento
de realizar ciertas tareas en el jardín y reacomodar lo que está en desorden.
¿Por dónde empezar? Con lápiz, papel, guantes y un poco de nuestro tiempo
comenzaremos a trabajar.
Poda: Cuando las flores, las varas, las ramas y los frutos
están secos y muertos, es mejor eliminarlos, porque la planta sigue mandando
nutrientes a estas partes muertas, y dejan de recibirlos las que están
más sanas. Por eso podar no es malo para las especies; por el contrario,
alivianamos y evitamos focos infecciosos y debilidad en el tejido vegetal.
Cuando la especie es caduca, se la poda recién cuando haya perdido sus
hojas; si es perenne, cuando termine su ciclo de floración o fructificación.
Resembrar el césped: Para mantener nuestro césped
siempre verde se realiza lo que conocemos con el nombre de resiembra otoñal
o resiembra invernal, por la cual:
- Se logra una cobertura vegetal en crecimiento, que protege del pisoteo
a nuestro césped “base” y evita que las yemas de brotación se vean afectadas.
- Se impide el ingreso de malezas, puesto que la competencia de la especie
resembrada dificulta el ingreso de especies indeseadas. La época ideal
para realizar esta resiembra es a fines del verano o principios del
otoño. Con los últimos calores nos aseguramos de que las plantas se
encuentren bien implantadas antes de que comience el frío.
Fertilizar: En los suelos de canteros y macetas, fertilizar
con productos orgánicos: humus de lombriz, tierra abonada, pinocha,
resaca. Esto permite mejorar la estructura del suelo y alimentar las plantas.
Dividir matas: Es la época recomendada para dividir especies
y lograr su reproducción, especialmente de las bulbosas, como, por ejemplo,
lirios, agapanthus y hemerocalliz. Esta práctica se realizará podando
la hoja a la mitad, levantando la mata y haciendo varias matas. Luego
plantamos el ejemplar en un suelo mejorado con el sustrato ya mencionado.
Para tener en cuenta: las gramíneas se dividirán recién a principios de
la primavera, de lo contrario se quemarán con las próximas heladas, al
igual que las hortensias, que se podarán recién en agosto, y los rosales,
en julio. Debemos podar y reproducir todas las especies tropicales, como
el jacarandá, lapacho, ficus aralias, salvias y papiros, con el calor
de fines de la primavera y del verano.
Riego: Las mejores horas para regar son a partir de las
dos horas posteriores a la puesta del sol hasta las ocho de la mañana
siguiente. Durante este período no hay evaporación y la humedad persiste
más tiempo en el suelo.
- El calor ha disminuido, entonces las plantas necesitan menos cantidad
de agua que en verano
- No regar demasiado. Hay muchas especies a las que no les gusta estar
empapadas como, por ejemplo, las gramíneas.
- Controlar que los drenajes de las macetas no estén tapados.
- Chequear que los picos, las toberas del riego y los aspersores no
pierdan o estén rotos.
- Modificar el automatizado del riego, bajando la frecuencia y cantidad
de minutos por día.
- Los canteros tienen que estar húmedos, no encharcados. Si tenemos
un cantero únicamente con rosas, no debemos mojar el follaje, ya que
esto equivaldría a hongos y enfermedades.
Combatir hormigas: Hay varios productos que se utilizan
para que las hormigas no puedan subir a los troncos de los árboles y arbustos.
Se trata de barreras plásticas, plástico con goma espuma, fibras minerales
y vegetales que se abrochan o se instalan alrededor del tronco. También
existen geles y pastas que, colocados como anillos alrededor de los troncos,
no permiten que la hormiga pase. Colocar estos productos también sobre
riendas y tutores.
Para fumigar cercos y canteros, se moja el follaje utilizando hormiguicidas
líquidos, sobre todo después de una lluvia, que es cuando las hormigas
salen desesperadas a devorar nuestras plantas. También podemos aplicarlos
por inundación en los hormigueros. Dentro de los productos rotulados como
de uso en jardinería, las drogas más comunes son Clorpirifos, Clorpirifos
más Cipermetrina, otros piretroides, como Deltametrina, Fenitrotion y
el Fipronil de reciente aparición en la línea para el jardín. La medida
para fumigar es una tapita del envase diluido en 10 litros de agua.
Combatir moscas blancas y pulgones: Existen productos específicos
para repeler estos bichos, que generalmente atacan primero las zonas más
tiernas de las plantas, como brotes y pimpollos.
María Laura Vidal Bazterrica
Paisajista
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Currículum
Vitae María Laura Vidal Bazterrica
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